Los vermuts Carmeleta: el ritual del domingo tiene nuevo protagonista

Victoria Majado Gil del Real23/2/26

Cuatro formas de entender el vermut. Cuatro personalidades con alma valenciana que convierten cualquier aperitivo en un pequeño ritual. Desde notas florales y delicadas hasta matices intensos y especiados, cada botella está pensada para acompañar momentos compartidos, sobremesas largas y ese placer tan nuestro de alargar el domingo sin mirar el reloj.

El vermut Rosetta es el más sensual de la gama, y nuestro favorito personal. Elaborado a partir de uvas blancas, pétalos de rosa y con una combinación de hierbas aromáticas que le confieren sensaciones a golosina y frutas del bosque, perfecto para tomar solo o con quesos suaves, además de ser ideal para combinar con chocolates blancos y postres de frutos rojos. 

El vermut Blanco nos enamoró. Con su sabor intenso a regaliz, ligeramente amargo y elaborado a partir de la raíz del naranjo, tiene una entrada fresca y fácil que se armoniza con un largo gusto especiado en boca. Cada sorbo es elegante y su final amargo es honesto y vital, como la vida misma. Inspirado magistralmente en los grandes básicos del vermut, es ideal para tomar con pescados blancos, conservas delicadas y con platos de comida mediterránea ligera. 

El vermut Rosso, igualmente, nace directamente de la pasión valenciana. Elaborado con savia de naranjo, a la vista tiene un color rojo sangre picota, profundo y brillante. Es estructurado, con especias cálidas y culminando con un final seco y persistente, perfecto para los paladares de buen carácter. Marida especialmente bien con quesos curados y conservas gourmet, además de con chocolates negros y postres amargos. 

El vermut Orange es la carne de naranjo. Su carácter fuerte viene de la autenticidad de los cítricos de Valencia, y olerlo y saborearlo transporta directamente a su esencia más pura. Además, es el único vermut del mundo elaborado con naranja y mandarina, lo que le da esa personalidad tan singular y profunda. En boca es un beso, delicado y fundido con notas balsámicas, envolvente y con paso sedoso. Es ideal para aperitivos, quesos suaves y cremosos, además de con tapas ligeras y encurtidos suaves. Perfecto para sorprender. 

Así que, la próxima vez que el sol apriete y alguien diga “¿nos hacemos un vermut?”, ya sabes cuál sacar a la mesa, porque no se entiende Valencia sin una sobremesa alrededor de la comida, sin una Paella, sin el mar, sin la fiesta y sin sol, el mismo que madura nuestras naranjas.